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Recuerdos

Momento del pregón de Lola , durante el acto inaugural de las L Fiestas de la Divina Pastora.

Momento del pregón de Lola García-Moreno, durante el acto inaugural de las L Fiestas de la Divina Pastora.

Cincuenta años de historia de unas fiestas de barrio dan para muchos recuerdos. Recuerdos de costumbres pasadas y nuevas; de gentes que ya no están, o que estuvieron y volvieron; o que se quedaron presenciando la evolución de las calles y plazas de la Divina Pastora a lo largo del tiempo. Los recuerdos de años pasados dominaron el pregón de la 50 edición de las fiestas de este barrio, en el que la pregonera Lola García-Moreno compartió con sus vecinos aquellas vivencias de juventud.

Como el año pasado, la asociación de vecinos del barrio optó por una maestra joven para pregonar las fiestas, aunque esta vez su formación y responsabilidades laborales la mantienen lejos del barrio que le vio crecer. No obstante, Lola García-Moreno lleva su barrio en la sangre y lo demostró entre miradas de complicidad con sus vecinos. El espíritu del barrio lo lleva dentro, aunque ya sean 16 los años que la enseñanza y la formación en los idiomas que imparte que hayan llevado más o menos lejos de esta importante barriada manzanareña.

Recordó las fiestas del 83, muy diferentes a las actuales, como reconoció, pero con un mismo sentimiento de pertenencia y participación. Era entonces una niña, cuando ya a la tierna edad de dos añitos, se enfundó la banda de pastora de honor de las fiestas. Esa banda fue testigo de su pregón, en el que se sucedieron referencias al barrio, a sus vecinos, al ‘cole’ y a sus fiestas. A aquellos personajes que forjaron el pasado reciente y el presente de las Fiestas de la Divina Pastora, desde sus vecinos a sus feriantes, sin olvidar a aquellos concursos, aquellos conciertos, aquellos juegos tradicionales, que dan ese sabor singular a este barrio de origen humilde y ferroviario, que se abre a todo Manzanares durante estos días, al otro lado de la vía del tren.

Palabras como “participación”, “colaboración” o “compartir”, se mezclaron con recuerdos más cercanos de la pregonera, como “familia”, “amigos”, “vecinos”, “colegio”. Todas ellas dibujaron el retrato a lo largo del tiempo de ese pasado más próximo, que las generaciones actuales tienen más vivo en el recuerdo. “No sé cómo serían las fiestas de la Divina Pastora en los primeros años, pero el espíritu que nos une sigue siendo el mismo”, afirmó Lola García-Moreno.

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Antonio Vázquez recibió el homenaje de sus vecinos, como el único ferroviario que aún reside en las primeras casas que dieron origen al barrio.

De los años más alejados, en los que el barrio de la Divina Pastora apenas empezaba a caminar, quizás hubiera podido contar muchas historias entrañables otro de los protagonistas de la jornada inaugural de estas fiestas: Antonio Vázquez García. El barrio quiso homenajear a este vecino para reconocerle como el último de los ferroviarios que quedan en aquellas primeras viviendas de las calles San Rafael y San Miguel, que dieron lugar a la Divina Pastora que, con el paso de los años, ha llegado hasta nosotros.

El origen ferroviario de este barrio ahora es recordado con unas traviesas y un depósito de agua, levantado en una esquina de la plaza, pero hasta hace unos pocos meses, eran los propios vecinos los testigos vivos de esa realidad pasada. Antonio Vázquez es el único que aún vive en estas viviendas primeras, en el centro del origen de la barriada, y el reconocimiento le pilló por sorpresa. “Esto no me lo esperaba”, reconoció ante sus vecinos, y muy agradecido recogió su placa.

El segundo reconocimiento señalado en esta jornada inaugural, está directamente relacionado con las Fiestas de la Divina Pastora. Esta placa fue para toda una familia de feriantes, la familia De la Torre, cuyas atracciones del Baby de la Torre han dado vueltas y vueltas a los hijos de este barrio y de todo Manzanares, desde hace más de tres décadas. Las atracciones son ya un elemento indisociable durante estos días, pero incluso cuando eran unas festividades mucho más humildes, los hermanos Deme, Mari y Felisa estaban ahí. Y han seguido estando ahí, año tras año, hasta hoy.

Pastora mayor, pastora y pastorcillos de las Fiestas de la Divina Pastora 2015.

Pastora mayor, pastora y pastorcillos de las Fiestas de la Divina Pastora 2015.

Rescatada del recuerdo fue también la costumbre de la pastora mayor y las pastorcillas. Una costumbre que nada tiene que ver con concursos de belleza, como se esfuerzan en explicar desde la asociación de vecinos, y que ya se ha consolidado como un elemento más de la fiesta. El orgullo de llevar la banda es fruto de la voluntad de llevarla y del capricho del azar, que es el que al final decide. La razón de ser de esta costumbre quizá haya que buscarla precisamente en ese afán por recordar tiempos pasados, por recuperar tradiciones que enriquezcan las fiestas y den el inconfundible colorido popular de los trajes regionales con la banda rojigualda.

Este año, además, la Divina Pastora ha llegado sin lluvia y acompañada de noches agradables que invitan al paseo, a disfrutar de los puestos en las calles, a alternar en los bares instalados por el barrio, y pasarlo bien con las actividades y conciertos programados. Seguro que estos días se han generado nuevos recuerdos, mejores o peores, muchos de ellos imborrables y otros más intrascendentes. Pero de entre todos los recuerdos posibles, hay uno que merece la pena guardar: recordar las Fiestas de la Divina Pastora de 2015 como las últimas sin que el ansiado colegio del barrio fuera una realidad.

Sobre el Autor

Francisco J. Ruiz

Periodista y editor de Manzanares al día

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