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Puertas abiertas

Foto de los voluntarios, técnicos y políticos locales, posando juntos el pasado viernes, en el día de puertas abiertas de la Cruz Roja de Manzanares.

Foto de los voluntarios, técnicos y políticos locales, posando juntos el pasado viernes, en el día de puertas abiertas de la Cruz Roja de Manzanares.

Hace unos días, la Asamblea Local de Cruz Roja de Manzanares organizó una jornada de puertas abiertas para que los vecinos de Manzanares conocieran su trabajo. La noticia no fue muy señalada en los medios, aunque ese viernes por la tarde, la sede local, en la calle Lope de Vega, era un hervidero de voluntarios, socios, colaboradores, políticos locales y, sobre todo, niños que disfrutaban de una tarde diferente en la Cruz Roja.

A pesar del saludable jaleo que se respiraba en este lugar, con visita institucional incluida, la presidenta de la Asamblea de Cruz Roja de Manzanares, Sonia Martínez, tuvo la amabilidad de acompañarnos en una visita que todos los vecinos de la localidad deberían realizar de vez en cuando. Fechas como las jornadas del voluntariado o campañas de recogida de alimentos hacen más visibles a las personas que vienen a esta casa de la Cruz Roja para ofrecer su tiempo, sus conocimientos, su solidaridad. Pero sorprende todo lo que mueven este centenar largo de personas, guiadas desde este centro por tres técnicos de Cruz Roja y por su espíritu solidario.

La Cruz Roja son sus voluntarios y mucho más. Desde Manzanares desarrollan diversos programas de formación, acciones sociales, medio ambiente y juventud. Quizás los más importantes sean las acciones de intervención social contra la pobreza, en las que se enmarcan iniciativas como las que desarrollan con niños en riesgo de exclusión que, con financiación de La Caixa, reciben clases de apoyo, la merienda y hasta el desayuno, desde las instalaciones de la calle Lope de Vega.

Intervención frente a la pobreza

Entre las iniciativas que impulsa Cruz Roja para paliar situaciones de emergencia social también destaca su intervención en ayudas puntuales que necesiten familias sin recursos. “No sólo se trata de repartir alimentos, desde Cruz Roja también nos ha venido gente que no podía pagar la factura de la luz o el alquiler y, de manera puntual, hemos podido ayudarles”, comenta la presidenta de Cruz Roja en un despacho ubicado nada más entrar en la sede.

Las siglas ‘MAP’ en la puerta nos indican que nos encontramos en la sala Marco de Atención a las Personas, donde un técnico recibe a la gente que pide ayuda, se conocen sus problemas y se les asesora. “Mucha gente que llega no sabe a quién acudir, llegan desorientados y necesitan un primer apoyo que les damos aquí”, señala Sonia. Es el primer paso que dan quienes entran en Cruz Roja por primera vez, ya que desde el MAP es donde se decide en qué proyecto de los que se desarrollan en esta sede local, se puede ayudar a quien lo necesita.

La página de web de la Asamblea Local de Cruz Roja ofrece un completo cuadro de los 37 proyectos en los que está inmersa, en los que se concreta el plan, el programa y el origen de la financiación del mismo. La mayoría se desarrollan de manera permanente, aunque hay actuaciones puntuales para algunos de ellos. Entre estos proyectos, los relacionados con la lucha contra la pobreza son los que más han aumentado su demanda. “Sólo en tres meses de 2015, hemos atendido a más de 4.000 usuarios de estos programas”, destacaba Sonia Martínez, que matizaba que en estas intervenciones se suman diferentes acciones relacionadas con la infancia, la inserción social y el apoyo para cubrir necesidades básicas. “Llevamos invertidos 5.000 euros en lo que va de año en estas acciones, que han aumentado mucho desde el año pasado”, comentaba.

Exposición de lienzos de los talleres de mayores de la Cruz Roja.

Exposición de lienzos de los talleres de mayores de la Cruz Roja.

Mayores

Otra de las actividades más demandadas en esta asamblea local manzanareña está relacionada con los mayores. Programas de envejecimiento saludable, formación en Internet o gerontogimnasia, son actividades que llenan esta sede de personas mayores con ganas de vivir y hacer cosas. Una terapeuta les ayuda en algunas de estas actividades y hay voluntarios que les guían para que se familiaricen con las herramientas de Internet. También realizan talleres de pintura, de los que se podía ver una muestra en el distribuidor principal de la planta baja de la casa de Cruz Roja, llena de lienzos elaborados por los mayores.

Cruz Roja Manzanares trabaja en varios proyectos dirigidos a mujeres, desde cursos de castellano para mujeres inmigrantes a la gestión de casos de violencia de género a través del programa Atenpro, un servicio telefónico de atención y protección para víctimas de violencia de género, que opera Cruz Roja en coordinación con otras administraciones.

Y más: asistencia social a inmigrantes, reclusos, transporte en vehículos adaptados, teleasistencia para personas con discapacidad, ayuda a domicilio, juventud… son muchas las labores que desarrolla esta asamblea de Cruz Roja Manzanares, con el apoyo de 808 socios. También recibe apoyos del Ayuntamiento, de la Diputación, de la Junta y de nuestro IRPF… “Mucha gente no sabe que hay muchos programas que se financian con la casilla del IRPF”, señala la responsable de la asamblea local de Cruz Roja, que no olvida a las empresas y particulares que también aportan su granito de arena para que esta gran acción que desarrollan salga adelante. En este sentido, destaca la financiación de La Caixa para el desarrollo de los programas de protección infantil contra la exclusión social, que incluye un seguimiento de las familias y una atención global de los chicos y su entorno.

Voluntarios

Para realizar toda esta labor, la Cruz Roja de Manzanares cuenta con 112 voluntarios y 23 voluntarios de Cruz Roja Juventud. Ellos son los que dinamizan muchos de los proyectos que se coordinan desde aquí. “Sin ellos no sería posible”, comenta Sonia Martínez mientras subimos a la planta superior de la casa. Arriba el jolgorio de los pequeños nos introduce de lleno en el día a día de esta casa solidaria. Una gran sala, con colchonetas al fondo y paredes llenas de dibujos y recortes hace de gimnasio y sala de juegos. Alrededor se abren varias puertas con aulas, almacenes y una sala con ordenadores de mesa.

Esta última es una sala de informática con ocho equipos, algunos recientemente renovados. “Se usan mucho en los programas de formación para personas mayores”, señala la presidenta de Cruz Roja, que comenta que uno de los programas que más se usan es Skype (un programa gratuito para realizar videoconferencias online) “porque es la forma que tienen muchos de ellos de contactar con sus hijos que trabajan fuera”, comenta.

Sede de la Asamblea Local de la Cruz Roja en  Manzanares.

Sede de la Asamblea Local de la Cruz Roja en Manzanares.

Otra de las salas cuenta con una incipiente biblioteca en la que se pueden adivinar libros para niños pequeños. Son libros procedentes de donaciones que se apilan en una estantería, frente a una pequeña mesa de lectura. Junto a ella, están las aulas de los pequeños, que recientemente han renovado su mobiliario. “Todas estas inversiones las tenemos que hacer con fondos propios, porque no entran en la subvenciones”, destaca Sonia Martínez, que explica que los recursos que captan de socios y campañas, además de financiar ayudas también tienen que cubrir gastos de material, como pupitres y sillas para niños pequeños que participan en estos programas.

Otra de las salas, que hace las veces de almacén, es la sala de Preventivos, un espacio donde los voluntarios reciben charlas y se imparten cursos de primeros auxilios. La formación es una de las patas fundamentales de la labor de Cruz Roja, no sólo dentro de su oferta social. En la sede de Cruz Roja imparten conferencias profesionales de la psicología y la atención social que, de forma altruista, ofrecen su tiempo para formar a voluntarios o vecinos.

La casa de la Cruz Roja encierra muchas historias dramáticas, muchas, pero también destila esperanza. Esperanza de ver niños jugando y aprendiendo; de ver personas mayores que siguen queriendo hacer cosas nuevas; de ver miradas de alivio en la adversidad de la crisis; o gente que ayuda sin pedir nada a cambio; de respirar humanidad, entre estas paredes encaladas. Ojalá hagan más días de puertas abiertas, porque es bueno que los vecinos sepan que este cuadro de claroscuros, este lugar donde las situaciones más difíciles se mezclan con la solidaridad, existe aquí mismo, en nuestras calles. En Lope de Vega, 18, donde todos los días las puertas están abiertas.

Sobre el Autor

Francisco J. Ruiz

Periodista y editor de Manzanares al día

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