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Gracias, Madre Marta

Madre Marta

Madre Marta, recibiendo el premio “Mujer” otorgado por el Ayuntamiento el año pasado. Foto: Ayuntamiento de Manzanares.

La calidad de las personas se mide por la generosidad de sus obras. Llevar lo más lejos posible la voluntad de hacer cosas por los demás, con el único afán de que la gente, sea quien sea, se encuentre un poco mejor o se le haga más fácil cualquier trance, convierte a esas personas en seres extraordinarios e irremplazables. Por eso estoy convencido de que quienes conocen a Madre Marta coincidiremos en que será difícil llenar el vacío que deja en el pueblo esta religiosa.

Confieso que la noticia de la despedida de Madre Marta me pilló por sorpresa. A los compañeros y compañeras de colegio que la hemos conocido desde críos, no nos deja de sorprender el escaso efecto que el paso de los años ha tenido en esta mujer, a pesar de la machacona insistencia de sus achaques y el sobrevenir de un cáncer que no pudo con ella. Con sus “cosillas”, sí, pero siempre con una sonrisa que mostrar, siempre activa, pendiente de cualquier motivo en el que poder ayudar: incombustible y luchadora como nadie.

Daba la sensación de que Madre Marta permanecería como alguien invariablemente ligado a la solidaridad de Manzanares. Nunca ha dejado de estar al pie del cañón, a pesar de los consejos médicos que le reclamaban más reposo. Los que hemos vivido muchos años fuera, ya no imaginábamos un Manzanares sin ella. Parecía que seguiríamos viéndola por la calle como el más vivo refente de aquellos años de escuela de muchos vecinos de esta ciudad. Lo seguirá siendo, sin duda, aunque su ausencia dejará un hueco grande y una inmensa gratitud por todas estas décadas haciendo la vida más fácil a mucha gente.

Cincuenta y tres años en Manzanares dan para mucho que agradecer en el caso de Madre Marta. La portería del Colegio “San José”, el lugar donde irremediablemente asocio a Madre Marta, ha visto pasar a varias generaciones de niños y niñas, madres y padres, familias enteras, que han conocido de primera mano los desvelos de esta mujer por dotar de libros a quien no los tiene, facilitar ropa a familias sin recursos, dar de comer a quien se ha presentado en el convento pidiendo ayuda, movilizando a “sus niños” en las campañas del Domund, alentando a familias en problemas… Sería interminable enumerar casos y casos que agradecer a esta mujer.

El pueblo de Manzanares ha tenido merecidos gestos con ella estos últimos años. El más reciente fue el premio “Mujer” a toda una trayectoria vital, que el concedió el año pasado el Ayuntamiento tras 53 años al servicio de los manzanareños desde su portería del Colegio “San José”, dando ejemplo de solidaridad y compromiso con los más pobres, los enfermos y las misiones. Pero creo que por muchas placas que se le concediera no serían suficientes. Ha sido demasiado el cariño que ha mostrado con tantos sin esperar nada a cambio.

En lo personal, también se quedará corto este editorial. Mucho. Pero aún sabiendo que el esfuerzo será insuficiente: Gracias. Gracias de corazón por todos esos años dando ejemplo y viviendo la vida con la convicción y los valores que nunca han dejado de iluminarle. Gracias por ser así. Ojalá en esta nueva etapa que emprende en la Residencia Nazaret de Las Rozas siga aportándole satisfacciones. Le deseo lo mejor, Madre Marta, aunque le echaremos de menos.

En la carta de despedida que la religiosa remitió al Ayuntamiento dijo: “Les debo tanto y me llevo tanto, que con los recuerdos puedo llenar todos y cada uno de los momentos que me queden de vida. […] Desde ahora, en la lejanía, seguiré llevando en el corazón a todos los amigos y vecinos de Manzanares, los que están y los que se fueron”. Seguro estoy de que es mucho más lo que deja, que su impronta permanecerá. La gente extraordinaria no se olvida. Le tendremos muy presente a pesar de la lejanía. Mucha suerte. Muchas gracias, Madre Marta.

 

Sobre el Autor

Francisco J. Ruiz

Periodista y editor de Manzanares al día

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1 comentario

  1. Rosa Diaz

    Para mi Madre Marta es el ejemplo vivo de la FE.
    Cuando le llegó su cáncer, no se si de estómago, sin quimioterapia se curó. Nos contaba: “”…solo llevo una faja”. Su terapia era la oración a Carmen Sallés:
    “…Ayudanos a recorrer con María y Modelo, el camino de….”. Y se curó.
    Cuando estaba tan preocupada porque no les llegaba el dinero para las misiones: FE y oración, Nos contaba, “…..y al dia siguiente, grandes noticias de un premio,….” Increíble, la FE tan grande que tiene, y la divina ayuda que ha recibido a cambio.
    Cuando la ves con ese semblante feliz, ¿cómo puede ser?, si lleva más de 20 años, con una artrosis, cargada de dolores que le deforman los huesos.
    Conservamos tu gran ejemplo de Fe y Humildad. En el equipaje, alumnos/-as, del colegio llevamos la estampita o la imagen de la Beata Carmen Sallés, que nos regalaste cuando pasábamos malos momentos.
    Gracias, Madre Marta.

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